Desde que nuestras miradas se cruzaron, ese instante donde la conexión se completó, fue cuando supe que estaba ante el amor puro, es su estado natural, virgen y sin restricciones, supe muy dentro de mí que había llegado a la vida de alguien que ansiaba con todas sus fuerzas mi presencia, supe que ya nunca más estaría solo, me sentí invencible pues tu amor me dio esa seguridad; y aunque no podía comprenderlo aún, sabía que más allá de cualquier situación, contaba contigo, llegue para quedarme en tu vida y tu feliz de recibirme; juntos contra el mundo, juntos contra tempestades, unidos hasta el fin y bendecidos por siempre, superando barreras, obstáculos, conociendo almas dispuestas a ayudar y otras que morían de envidia, nada nos afecta, nada nos detiene, el mundo es nuestro y aunque estemos solos, seguiremos de la mano el uno del otro porque así es esto cuando hay amor, riendo, llorando, cayendo y levantándonos, continuando sin mirar atrás, fijados en nuestro norte, aprendiendo mutuamente, respetándonos y sintiéndonos orgullosos, guiados solo por Dios, abrazándonos, proporcionándonos el calor necesario y que demanda nuestro espíritu, demostrándole al que nos observa que si existe el amor verdadero, y aunque enfermedades quieran distanciarnos, aunque la vida nos separe por intervalos de tiempo, aunque en ocasiones la expresividad haya faltado, hoy rectifico y me vuelvo a este amor, porque es contigo que la vida tiene sentido, y no hay manera de separarnos, gracias a la fuerza del amor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario